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Zully
también cuenta con servicio a la barra, ubicada frente
a la entrada del local. |
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Construida
en 1912, la imponente casona de cuatro pisos de la plaza Concha
y Toro que albergó a nuestro poeta Vicente Huidobro es
hoy, nada menos que Monumento Nacional. Con una sorprendente
ambientación y exquisita gastronomía, se instaló aquí el
restaurante Zully, el que logra mezclar con éxito lo clásico
y lo contemporáneo.
Conservando
los espacios arquitectónicos tradicionales del sector,
un barrio que parece no haber cambiado con lo años, Zully
es un rincón único. Mientras su fachada muestra
una antigua casona de principios del siglo pasado, su interior
cuenta con varios salones con nombres y características
que los diferencian uno de otro, pero siempre en armonía.
El “salón
de los deportes”, está decorado con grandes fotografías
que le dan un toque más bien informal, mientras que la
denominada “sala de las monas” cuenta con murales
en base a reproducciones de los cuadros del artista uruguayo
Jordi Labanda. La “sala privada” tiene un aire más
futurista con una mesa de vidrio redonda afirmada del techo,
sillas blancas y un gran ventanal. Está pensada para negocios
o cenas familiares; la “sala del mono” (llamada así por
su escultura), cuenta con cómodos sofás y asientos;
y el “salón ecológico” posee una decoración
más íntima con mesas para dos, tenues luces rojas
y abundantes rosas y velas.
El
patio interior, por su parte, se ocupa según el clima
lo permite y es una especie de pérgola con pileta permanente;
mientras que la cava, donde se guardan más de 200 etiquetas
y algunos de los vinos más emblemáticos de Chile,
también funciona como comedor. En el último piso
se encuentra la terraza, con vista a la plaza, que funciona como
centro de eventos donde se celebran desde cumpleaños hasta
matrimonios pequeños.
Respecto
a su gastronomía la carta del restaurante cambia semestralmente,
dando paso a los productos típicos de cada estación
del año, preparados por los tres chef que trabajan en
la cocina y que crean el estilo gastronómico de Zully.
El
chef chileno Charles Becar señala que “es una gastronomía
dominada por la fusión, por lo que contamos con diversos
platos, desde entradas y ensaladas a platos de fondo más
elaborados”.
Entre
la decena de entradas con que cuentan, destacan los mariscos
de distintos tipos y entre sus nueve opciones de plato de fondo
se pueden encontrar recetas más elaboradas como el filete
de ciervo rojo grillado sobre puré de castañas
y almendras tostadas con crocante de pistachos y salsa de late
harvest con pasas corinto. Para finalizar, ofrecen una amplia
selección de postres como el parfait de café bañado
en sabayón de cacao, hojuelas de chocolate y salsa inglesa,
y tragos como la especialidad de la casa, el vainilla sour.
“Cuando
uno trabaja en la cocina es importante contar con el material
apropiado, desde lo más básico a lo más
complejo, pero también uno tiene que ser capaz de hacer
un buen trabajo aún sin materiales. Me ha tocado trabajar
antes con hornos y cocinas BIGGI, y son de buen material, aparte
que es una marca conocida en el rubro”, agrega el chef
Becar.
Zully
logra una mezcla armónica y bien pensada, sin
excesos ni estilos recargados, resulta una experiencia gastronómica
y visual, donde se puede disfrutar de la comodidad de los diferentes
espacios y de exquisitos platillos chilenos.
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